Episodio 1

Introducción sobre la defensa de la Sunna

 

En el nombre de Allah, el Clemente, el Compasivo.

 

DEFENDER LA SUNNA

 Introducción:

Alabado sea Allah, Señor de los mundos. Su paz y bendiciones sean sobre el guía de los creyentes, nuestro Profeta Muhammad, y sobre sus parientes y compañeros.

Allah Todopoderoso ha hecho descender la Sunna de Su Mensajero (PB) en el mejor y más elevados de los lugares, al encomendarle la tarea de hacer llegar el mensaje y su aclaración, al dice Todopoderoso:

((وأنزلنا إليك الذكر لتبين للناس ما نزل إليهم...)) [النحل:44].

 “A ti también te hemos revelado la Amonestación para que expliques a los hombres lo que se les ha revelado” (Corán, 16: 44)

“Amonestación”, en árabe alude a la palabra “Albayán”, que es polisémica. Ente sus significados está:

Primero: Hacer pública la revelación a través del Profeta (PB) y sacarla a la luz.

Segundo: Aclarar su significado y su exégesis para quien lo necesite, como así hace referencia la palabra de Allah a que las malas acciones son una forma de caer en la impiedad:

((ولم يلبسوا إيمانهم بظلم)) [الأنعام: 82]

“Quienes creen y no revisten su fe de impiedad, ésos son los que están en seguridad, los que están dirigidos” (Corán, 6: 82)[1].

Tercero: Aclararlo por medio de su práctica, como así no aclaró los tiempos de la oración o salat a través de sus hechos. [2]

Cuarto: Aclarar las normas que no aparecen recogidas en el Corán. De este modo desciende la Revelación con su aclaración, como ocurrió cuando preguntó por acusar falsamente a la esposa de fornicación, y el Corán descendió maldiciendo a los que lo hacen[3].   

Quinto: Aclarar aquello por lo que se pregunto por medio de la revelación, aunque el resultado no sea Corán. Como así ocurrió cuando preguntó sobre un hombre que entró en la sagrada Mezquita vestido con un camisón femenino largo y con la cara untada de una solución de belleza rojiza y amarillenta. La Revelación descendió dictando que el hombre debía quitarse el camisón y limpiarse de esa solución[4].  

Sexto: Aclarar las normas por medio de la tradición profética (Sunna) sin que haya preguntas previas como en el caso de prohibir la carne de burro[5] o el matrimonio mutaa[6] (matrimonio “de placer” por pequeños periodos de tiempo).

Séptimo: Aclarar para la Umma (comunidad islámica) aspectos mediante sus actos en vida, y no prohibirles que sigan dichos actos.

Octavo: Aclarar determinados aspectos decretando que se deben realizar tras ver o saber que lo hacen.

Noveno: Aclarar que se permite un hecho tras haberse quedado callado, o prohibirlo incluso si no se ha pronunciado sobre él.

Décimo: que el Corán decrete la obligatoriedad de algún hecho o su prohibición, pero encarga al Profeta (PB) que aclare los requisitos en las que se debe realizar, los tiempos o las circunstancias. Así Allah Todopoderoso dice:

((وأحل لكم ما وراء ذلك)) [النساء:24]

“Os están permitidas todas las demás” (Corán, 4: 24)

Aquí la permisibilidad está sujeta a los requisitos del matrimonio, y evitar sus requisitos de su prohibición, su tiempo adecuado y que la situación sea la propicia. La Sunna está para aclararnos todos esos aspectos.

Todo lo que ha dado por lícito el Profeta (PB) para su Umma es una aclaración que él hace de que eso es la ley de Allah y su religión. En este sentido, no hay diferencia entre sus palabras que nos han sido transmitidas y entre la Revelación que está al mismo rango que sus palabras en lo que se refiere a la obligatoriedad y el acato. Incumplir unas palabras es igual que incumplir otras[7].

Si ésa es la importancia de la Sunna y su papel, su negación, la hostilidad en su contra, así como burlarse de ella, dudar o inventar falsedades sobre ella, que es lo que han intentado hacer en tiempos pasados algunos grupos descarriados y lo siguen intentando hacer en el presente. Todo esto representa un hecho de extrema peligrosidad, ya que supone abrir las puertas de la maldad con el fin de destruir el Islam por los motivos que siguen:

Primero: que las normas iniciales de la ley islámica (charía) o dogmas de fe están sujetas a su desarrollo y aclaración por medio de la Sunna de nuestro Profeta (PB) después y conjuntamente con el Corán. Negar la Sunna o tradición profética significa la amputación y dejadez de los dogmas de fe, lo que puede llegar a tocar cuestiones como la unicidad de la Allah, los profetas y demás aspectos de los dogmas de fe. Eso nos lleva a preguntarnos, ¿es posible fundar una religión sobre unos dogmas de fe amputados y marginados?

Segundo: eliminar las fuentes de la norma de la ley islámica práctica, los llamados “los orígenes del fiqh del Islam”, ya que este campo del saber aborda las pruebas en las que se fundamentan las normas. Los estudiosos de este campo coinciden en que la Sunna es la segunda fuente de derecho en el Islam, por ello, si negamos la Sunna profética, el fiqh o jurisprudencia islámica se lo llevará el viento, ya que carecerá de pruebas y bases sólidas.

Tercero: destruir el fiqh o la ciencia encargada de estudiar los aspectos sectoriales de la práctica religiosa, ya que la mayoría de las normas que aborda este estudio se basan en la Sunna, explícita o implícitamente, como es el caso en los tiempos y requisitos para hacer la oración (salat) obligatoria, o la expiación de quien incumple un día de ayuno durante el Ramadán, o el castigo de quien beba alcohol o el apóstata, así como las pautas de buena conducta, las buenas obras, entre otros aspectos.

Cuarto: difamar los estudios del Noble Corán y amenazar los estudios de su exégesis, ya que se basan en muchos aspectos en la Sunna del Profeta (PB)[8].  

De este modo, la negación de la Sunna supone lanzar dudas sobre el mismísimo Corán, y va en contra del contenido de las aleyas que llaman a seguir el Profeta (PB), cumplir con su tradición y las normas que impuso, aceptarlas prioritariamente al resto de los mortales. De este modo conseguirán que la Umma se quede con una ley incierta, sin bases sólidas, ya que las fuentes del derecho y sus divisiones han sufrido la invención y la injuria.

Debilitar la Sunna profética significa la destrucción de los dogmas de fe del Islam, su práctica religiosa, sus sistemas, su moral y su unidad, y es, asimismo, el causante del atraso de los musulmanes con respecto al resto de la civilización.

Según el profesor Mohamed Asad: “La Sunna fue la llave para entender el despertar islámico desde hace más de trece siglos, así que ¿por qué no puede ser la llave para entender el estado de decadencia en el que nos hallamos hoy en día? Emplear la Sunna de nuestro Mensajero (PB) es trabajar por la protección del Islam y asegurar su progreso. Marginar la Sunna significa la derrota del Islam.

La Sunna ha sido la estructura sólida sobre la que se sustentaba el trono del Islam, por lo tanto no nos sorprende que, si arrancamos esa base férrea, el edificio se derrumbe como un castillo de naipes[9].  

Esto es lo que planifican los enemigos del Islam, ya sean los que manifiestan su enemistad en público o los que la ocultan con hipocresía bajo sus sotanas, pero, por mucho que lo intenten, no conseguirán su ansiado objetivo. Seguirán dando palos de ciego en su oscuro y enrevesado laberinto hasta que les alcance la muerte de la fatiga, el odio y el rencor. Y ello porque Allah Omnipotente se encargó de la protección de su religión (din) de todo aquel que quiera infringirle algún daño, protegió a sus gentes de sus enemigos, como así reza en Su Sagrado Libro:

((يريدون أن يطفئوا نور الله بأفواههم ويأبى الله إلا أن يتم نوره ولو كره الكافرون * هو الذي أرسل رسوله بالهدى ودين الحق ليظهره على الدين كله ولو كره المشركون)) [التوبة:32-33].

“Quisieran apagar de un soplo la Luz de Allah pero Allah no desea sino que resplandezca, a despecho de los infieles. Él es Quien ha mandado a Su Enviado con la Dirección y con la religión verdadera para que, a despecho de los asociadores, prevalezca sobre toda otra religión”. (Corán, 9: 32-33).

El asunto de estos hipócritas y rencorosos –antiguamente y en la actualidad– y su intento de acabar con la pura Sunna es como dice el poeta Al-Achá:

Como quien de un testarazo golpea la roca para romperla. Pero, lejos de eso, sólo consigue romperse el cuerno el chivo.

Con su odio, rencor e hipocresía solo conseguirá causar daño a sí mismos y a su religión:

((وسيعلم الذين ظلموا أي منقلب ينقلبون)) [الشعراء:227]

“¡Y los que se empeñan en hacer el mal sabrán pronto qué vuelco tan nefasto darán sus destinos!” (Corán, 26: 227).

En este sentido, contrarrestaremos sus calumnias y falsedades. Resistiremos poniendo en evidencia sus invenciones para que reine la verdad y se desvanezca la injusticia, y en ello rogamos a Allah toda ayuda y que logremos nuestro propósito:

((وما توفيقي إلا بالله عليه توكلت وإليه أنيب)) [هد:88]

“Mi éxito no depende sino de Allah. En Él confío y a Él me vuelvo arrepentido”. (Corán, 11: 88)

 

 



[1] En Sahih Al-Bujari (32) y Sahih Muslim (327).

 

[2] En Sahih Muslim (613).

 

[3] En Sahih Al-Bujari (4745).

 

[4] En Sahih Al-Bujari (1789) y Sahih Muslim (1180).

 

[5] En Abu Daúd (4604), At-Tirmidi (2663), Ibn Hubán (12). Lo ratificó Al-Hakim (1/109) y lo dictó Al-Dahabí.

 

[6] En Sahih Al-Bujari (4216) y Sahih Muslim (1407).

[7] En “Ilám Al-mawqiaain” (4/97-104).

[8] En “As-sunnah anabawiyya” del Dr. Ahmad Karim, págs. 27 y 28.

[9] En “Al-Islam ala muftaraq at-turuq”, pág. 87.

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