Episodio 3

El deber de los siervos ante Allah y el deber de Allah ante sus siervos

 

De Muaad Ben Yabal, que Allah esté satisfecho de él, dijo: “Iba un día con el Profeta (PB) montados en un burro y él me dijo: ‘Oh Muaad, ¿sabes cuál es el deber de los siervos ante Allah y el deber de Allah ante sus siervos?’ Le respondí: El Profeta de Allah lo sabe mejor que yo. Y él dijo: el deber de los siervos ante Allah es que lo adoren y no le asocien nadie más, el deber de Allah ante sus siervos es que no castigará a nadie que no le asocie otras deidades”. Le pregunté: Oh, Enviado de Allah, ¿Le doy esta buena nueva a la gente? Contestó: No le deis la buena nueva para que no se confíen” Hadiz acordado.

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Importancia del hadiz:

Todo musulmán debe reflexionar sobre el contenido de este hadiz por los asuntos tan importantes que encierra, sus beneficios, especialmente porque indaga en el papel del ser humano en esta vida y sienta un precedente de grave importancia; puesto que cualquier desliz puede cambiar la trayectoria vital del individuo en esta vida y en la Otra. Detallaré esto en cinco puntos:

Primero: cuando el Profeta (PB) dice, ¿sabes cuál es el deber de los siervos ante Allah…?

Aquí habla de “conocer y saber” en forma de interrogante para reclamar una mayor atención del interlocutor y que éste espere una respuesta con atención. Este estilo forma parte de las enseñanzas del Profeta (PB) a sus Compañeros, su guía y aprendizaje, elementos que debe tener en cuenta la pedagogía en los tiempos actuales.

Segundo: La respuesta del Enviado (PB) cuando dice: “el deber de los siervos ante Allah es que lo adoren y no le asocien nadie más”.

Se trata de una frase de gran importancia, que encierra un significado magnánimo, sabiduría y beneficios, puesto que persigue tres objetivos.

El primero de ellos cuando dice “el deber de los siervos ante Allah”, con el sentido de la obligatoriedad.

La palabra “haq” (“deber” en árabe) se emplea en muchos sentidos como la recompensa, la honestidad y se emplea al mismo tiempo como uno de los Bellos nombres de Allah, entre otras acepciones.

El segundo: cuando el Enviado dice “que lo adoren y no le asocien nadie más…”

El sentido aquí es el de la unicidad de Allah sin asociado con el sentido de alejarse de la idolatría y la asociación.

La adoración aquí tiene el sentido del sometimiento ante el Altísimo.

La adoración a la que está obligado el fiel es como ha relatado el Cheij del Islam Ibnu Taymiyyah, que Allah lo cubra de su misericordia: “acatar las órdenes de Allah siguiendo el mensaje que hay traído sus Enviados”. O como dice también: “Adoración es un sustantivo que aglutina todo lo que ama Allah de dichos y hechos”.

Dice también, que Allah lo cubra de su misericordia: “La adoración a la que está obligado el fiel incluye el sometimiento pero también el amor. El sometimiento máximo como señal de su amor”.

En este sentido abarca todos los aspectos de la vida. Todo lo que dice y hace el ser humano es de Allah el Altísimo. Por lo tanto, abarca la práctica religiosa como la azalá, el ayuno, el azaque, el hayy (o peregrinación a La Meca), el recuerdo de Allah, la plegaria, el rezo del rosario, llamar a la buena obra y rechazar el pecado, etc. Así como abarca otros aspectos lícitos de la vida: comer, beber, relacionarse, el matrimonio, etc.

El Ulema Cheij del Islam Ibnu Taymiyyah, que Allah lo cubra de su misericordia, dice: “la azalá, el ayuno, el azaque, el hayy (o peregrinación a La Meca), decir la verdad, cumplir con la confianza, cuidar de los padres, visitar a los parientes, lealtad a las promesas, llamar a la buena obra y rechazar el pecado, luchar en contra de los incrédulos y los hipócritas, hacer el bien con el vecino, el huérfano, el pobre y el viajero, el esclavo y las bestias que se posean en propiedad, el recuerdo de Allah, la plegaria, leer el Corán, y todo lo que se le parezca en los asuntos de la fe. Así como amar a Allah y a Su Enviado (PB), el temor de Allah y el retorno a Él, la sinceridad en la religión, la paciencia ante sus pruebas, el agradecimiento de sus bienes, aceptar su destino, volverse a él, pedir su misericordia, temer su castigo, y todo lo que se le parezca en los asuntos de la fe”.

De esto deducimos que toda obra del ser humano es esta vida -si es lícita y la intención que hay detrás de ella es buena- se considera un asunto de fe. Incluso aquello que el individuo hace por placer y como sustento diario. Lo más claro en este sentido es lo que ha relatado Muslim y otros que el Profeta (PB) dijo: “En algunos de vosotros hay limosna”. Preguntaron: ¿Acaso uno está haciendo algo por placer y puede encontrar en ello recompensa divina? Respondió: Habéis visto que si ese acto de placer se hace en pecado (haram), ¿acaso se le tendrá en contra? Respondieron: Sí. Dijo el Profeta (PB) entonces: también si lo hace en circunstancias lícitas (halal), tendrá su recompensa”.

Algunos doctos dicen: esto demuestra la perfección de la misericordia de Allah con sus siervos, para recompensarles por la práctica de los actos de placer si pretenden satisfacer sus esposas y protegerse de la fornicación.

La adoración en este sentido general e integral es la que ha ordenado Allah sus Profetas y obligó con ella a sus siervos en multitud de aleyas coránicas, entre las cuales:

(ولقد بعثنا في كل أمة رسولاً أن اعبدوا الله واجتنبوا الطاغوت)

“Y en verdad, hemos suscitado en el seno de cada comunidad a un profeta [portador de este mensaje:] “¡Adorad a Allah, y apartaos de los poderes del mal!” (Corán, 16: 36).

El Altísimo informó de que ha enviado en cada comunidad un profeta para que les transmita estas palabras en lo que a la fe y adoración de Allah único se refiere y abandonar sus asociados.

Esta adoración, si la práctica el siervo en su sentido integral, encontrará una felicidad sin parangón. Ibnu Taymiyyah, que Allah lo cubra de su misericordia, dice: “Así, mientras más fiel sea el hombre en su adoración de Allah, más se encontrará consigo mismo y más conocerá el secreto de su existencia. Con ello hallará la felicidad del alma sin igual, que se refleja en lo que el Profeta (PB) dio en llamar: “la dulzura de la fe”.

Ibn Alqayyim, que Allah lo cubra de su misericordia, dice: “Nada aman más nuestros corazones que su Creador. Es su Dios y es el Ser Adorado, su Tutor y Albacea, su Señor y Preparador, El que le da la riqueza y el que la da vida y la muerte. Así pues, su amor es la medicina del espíritu, vida para el alma, la alegría y el sustento de los corazones, iluminación para los intelectos, lo más adorado, los pilares del ser, etc. Los corazones sanos, las buenas almas y los intelectos indulgentes no hallarán algo mejor, más bello, complaciente y confortable que esa adoración. Es una sensación indescriptible superior a todas. Alguno de los que la han conocido dijo: “Hay momentos en los que la experimenta el corazón que me lleva a decir: si los que habitan el Jardín (Paraíso) viven está sensación, su vida es un regocijo”.

El tercero de esos objetivos: algunas personas cometen un error en su interpretación del sentido de la adoración en su sentido legal y correcto. Aquí explico dos casos:

1-     Los que se extralimitan en el amor de Allah hasta el punto de que algunos se aíslan de los seres humanos. Pasan al terreno de la divinidad, algo que sólo es atribuible a Allah El Altísimo. Hay quien sostiene cosas que sobrepasan el papel de los profetas, como conocer lo oculto, el encuentro de los profetas, o incluso haber visto a Allah Todopoderoso. Esto, sin duda alguna, es el camino equivocado y se aleja de la verdad.

El Ulema Cheij del Islam Ibnu Taymiyyah, que Allah lo cubra de su misericordia, dice en este sentido: “este es el caso de muchos doctos de la fe musulmana, esto es, los sufíes. El causante es la debilidad de la verdad de lo que les lleva a adorar a Allah, en la que se encuentran los profetas como mensajeros. Incluso es producto de la debilidad del intelecto con el que el siervo llega a verse a sí mismo. Así que si el intelecto es débil, la sabiduría de la religión es  reducida y en el alma hay un sentido del amor ignorante que se extralimita, el alma se regocijará en su ignorancia”.

2-     El otro tipo lo componen aquellos que creen de la fe y la adoración es realizar la liturgia sin más como la azalá, el ayuno, el azaque, hayy, o recuerdo de Allah, etc. Así, se puede observar cómo llevan a cabo estas prácticas, pero si vuelven a su vida diaria, como a la hora de hacer negocios por ejemplo, no conocen lo que es lícito de lo que no lo es, lo que les lleva a practicar actos ilícitos, como el fraude, la usura, la mentira en compraventa, la traición. etc. En sus almas no hay nada que les haga rechazar estas prácticas, llegando a afirmar que esto no pertenece a los asuntos de la fe, ni tiene que ver.

Cuando salen a la vida social y pública, se puede observar cómo emprenden diferentes caminos: los hay quien practica actos ilícitos pecaminosos como la mentir, el hablar más del prójimo, etc. y todo esto lo separa del resto de sus actos de fe.

Los hay que, cuando se dedican a la vida académica, cultural e ideológica, la separan de forma clara del resto de sus actos de adoración de Allah. No sabe que el saber en el Islam es como la vida del ser humano. El musulmán debe poner su intelecto, su saber y pluma al servicio de esta religión, para que sea un acto de adoración con el que el siervo se acerca a Allah El Altísimo. Quien hace lo contrario se equivoca en su entendimiento de los actos de fe y adoración.

Estos dos tipos de personas yerran en su forma de entender la adoración en el Islam.

Lo importante es que la vida del musulmán, ya sea académica, social, política, económica o ética, toda ella está consagrada a la adoración de Allah Todopoderoso. Te hacer lo posible para alcanzar el gran objetivo de esa adoración, que es como la felicidad en esta vida y en la Otra.

Tercero: cuando el Profeta (PB) dice: “el deber de Allah ante sus siervos es que no castigará a nadie que no le asocie otras deidades”

El sentido es que quien cumple el deber que le impone Allah, no recibirá ningún castigo. Esto es una promesa que se cumplirá sin duda alguna para compensar su creencia en la unicidad de Allah y ÉL cumple todo lo que promete. El Cheij del Islam Ibnu Taymiyyah, que Allah lo cubra de su misericordia, dice en este sentido: “El hecho de que el cumple con lo que le ordena Allah reciba una compensación es indicativo de la bendición y gracia de Allah, no es una compensación a cambio de ese acto, como sí ocurre en la relación entre siervos”.

Cuarto: cuando Muaad, que Allah esté satisfecho de él, dice “Iba un día con el Profeta (PB) montados en un burro y él me dijo…” hasta el final del hadiz.

Es indicativo de la modestia del Profeta (PB) que montaba en burro, siendo él quien es, y teniendo el lugar que tiene. Pues es el mejor de la humanidad, el más generoso para Allah Todopoderoso, y a pesar de ello hace lo mismo que hace el resto de los mortales. Como lo que comen, bebe lo que beben y monta lo que montan. A lo que habría que añadir que llevaba otra persona con él. He aquí precisamente dos aspectos que se diferencia mucho de la vida hoy en día. Gente a los que Allah ha colmado de bienes y llegaron a pensar que son mejores que el resto de los mortales, ya sean ricos o altos dirigentes. Su vanidad por lo que les ha otorgado Allah les lleva a padecer de arrogancia. Algunos llegan a practicar su arrogancia contra los demás sobrepasando sus límites, lo que representa un grave peligro.

Quinto: cuando Muaad dice también “: “Iba un día con el Profeta (PB) … y él me dijo: ‘Oh Muaad…”.

Indica aquí aprovechar el tiempo para lo que es útil. El profesor es un guía que debe aprovechar el momento ideal para hacer llegar lo que sabe a sus pupilos. El Profeta (PB) aprovechó aquí la presencia de Muaad para hacer llegar esta buena nueva y, fruto de esa felicidad que embarga a Muaad, le hace preguntarle a su maestro, el Mensajero de Allah (PB), si puede anunciarlo a la gente: “¿Le doy esta buena nueva a la gente?”.

El profesor tiene una gran responsabilidad hacia las generaciones que educa y enseña. Debe aconsejarlos y encaminarlos hacia lo que es beneficioso y útil para ellos, en su religión y en su vida. No debe ser avaro con ellos y transmitirles lo que le ha enseñado Allah, de conocimiento y experiencia vital.

Sexto: “¿Le doy esta buena nueva a la gente?”

 

Deducen los doctos de esta pregunta las ganas de compartir esta sabia enseñanza con el resto de musulmanes, especialmente cuando se trata de algo que les beneficiará en esta vida y en la Otra. Los Compañeros del Profeta, que Allah esté complacido con ellos, no eran egoístas ni buscaban el interés personal, sino competían en compartir el conocimiento entre ellos para que así se aprovechen todo el mundo de ello. 

Comments  

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