Hadiz nº 4

Necesidad de abarcar todas las extremidades en la ablución

 

De Abdullah Ben Amru Ben Alaas y de Abu Huraira y de Aicha, que Allah esté satisfecho de ellos, dijeron que el Profeta (PB) dijo: “¡Ay de los talones del Fuego!”.

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Este noble hadiz es de los que recopilan la palabra del Mensajero de Allah (PB) y abarca asuntos muy importantes que pasamos a detallar a continuación:

Primero: este hadiz tiene un causante según nos relataron Bujari y Muslim de Abdullah Ben Amru, que Allah esté satisfecho de ellos, dijo: en un viaje que emprendimos, el Profeta (PB) se quedó detrás de nosotros. Cuando nos alcanzó, nos encontró a punto de rezar el azalá de media tarde (asr). Hicimos la ablución y pasamos las manos por encima de nuestros pies y en ese momento el Profeta (PB) gritó en voz alta: “Ay de los talones del Fuego”. Lo dijo dos o tres veces.

En otro relato de Muslim: dijo Abdullah Ben Amru: volvíamos con el Mensajero de Allah (PB) de Meca a Medina hasta que llegamos a una fuente de agua en el camino. Algunos se apresuraron para rezar el azalá de media tarde (asr), así que hicieron la ablución de prisa. Cuando les alcanzamos, observamos que sus talones no los había tocado el agua de la ablución. En ese momento dijo el Profeta (PB): “Ay de los talones del Fuego. Cubrid con la ablución todas las extremidades”.

Relató Muslim de Abu Huraira, que Allah esté satisfecho de él, que el Profeta (PB) vio que un hombre no se lavó los talones y le dijo “Ay de los talones del Fuego”.

Segundo: cuando el Profeta (PB) dice “Ay de…” (waylun, en árabe). Se trata de una exclamación que carece de verbo en árabe y tiene otras similares como “wayh” y aparece como indeterminado. Al-Hafidh Ibn Hayar, la misericordia de Allah sobre él, dijo: está permitido empezar con indeterminado ya que es una exclamación. En cuanto a su significado, se ha dicho mucho: que es una palabra de castigo y tristeza. Se dijo que es el calificativo de las gentes del Infierno, ya que todo indica que es un río en el Infierno, por lo que nos relató Ibn Hubán en su colección de hadices verídicos, de Abu Said: “Waylun es el nombre de un río en el Infierno”.

En otro relato de Zayd: “si en él fondean las montañas, se derretirían debido a su elevada temperatura”.

Tercero: “los talones” (alaqab, en árabe), es un plural que hace referencia a la parte trasera del pie, pero también al final de toda cosa. Se refiere aquí a los que poseen esos talones. En un relato de Muslim: “Ay del talón de Aquiles del Infierno”, se refiere al nervio que hay justo por encima del talón del ser humano.

Se hace hincapié sobre esa parte en el hadiz ya que raramente se lava. Esta palabra va precedida en el texto árabe de una partícula de juramento, esto es, los talones que no toca el agua. Dice Al-Bughi al respecto: significa los que poseen dichos talones que no lavan con agua.

Cuarto: esta hadiz es una prueba de que es obligatorio abarcar todos las extremidades en la ablución y que dejar parte de ellas puede hacer que se cumpla esa temible advertencia que hace el Profeta (PB) a los que dejan sus talones sin lavar.

Quinto: los ulemas se basan en este hadiz para probar la importancia de cubrir todas las partes en la ablución. Incluso en otros hadices se recogen las palabras del Profeta (PB) a este respecto: “Cubrid con la ablución todas las extremidades, ¡ay de los talones del Fuego!”. An-Nawawi, que Allah lo cubra con su misericordia, dice al respecto: “a pesar de que pasar la mano mojada por el talón sea suficiente para aquellos que están acostumbrados a dejar el talón sin cubrir.”

Lavar los dos pies es la tradición que se ha transmitido del Profeta (PB), como dicho y como práctica, al contrario de quien dice que pasar la mano mojada es suficiente, quien prefiere esto a lavar el pie.

Nos valemos aquí de lo que nos han relatado los dos cheijs en el hadiz de Hurman Mawla Uzaman Ben Affan, que vio a Uzaman, que Allah esté satisfecho de él, disponerse a hacer la ablución. Volcó un poco de agua sobre las manos y las lavó tres veces. Empezó con la derecha la ablución. Se enjuagó la boca, absorbió y expulsó agua por la nariz. Se lavó la cara tres veces y los brazos hasta los codos también tres veces. Se pasó las manos mojadas por la cabeza y después se lavó cada pie. Y dijo: vi al Profeta (PB) hacer esta misma ablución. Pero muchos son los hadices aparte de este.

Sexto: Algunos ulemas se basan en este hadiz para decir que es obligatorio quitarse el anillo en la ablución. En ello, dice Bujari, que Allah lo cubra con su misericordia, en el comentario de este hadiz en un capítulo titulado: “lavar los talones. Ibn Sirín se lavaba la huella del anillo cuando hacía la ablución”.

Al-Hafidh Ibn Hayar, que Allah lo cubra con su misericordia, dice sobre la misma persona, en un hadiz verídico, que cuando hacía la ablución solía mover el anillo: por lo que se deduce que le quedaba algo grande, así el agua podía pasar por debajo del anillo si lo mueve.

He aquí una cuestión que pasa por alto mucha gente, por lo que es necesario llamar la atención sobre ella.

Séptimo: Algunos ulemas se basan en este hadiz para hablar de las pequeñas faltas, o la que la gente ve como pequeñas, pero serán castigados por ellas. Pues, el no lavar los talones lo pueden llegar a considerar algunos como un asunto menor, no obstante, el Profeta (PB) lo maldijo con el nombre de un río del Infierno.

 

Octavo: este hadiz es la prueba de la necesidad de enseñar al ignorante, llamar a realizar la obra que satisface a Allah y rechazar lo ilícito. Puesto que el Profeta (PB), cuando vio a esos apresurados no lavar sus talones, no se quedó callado. Les llamó con voz muy alta: “¡Ay de los talones del Fuego!”. Esa era su conducta. Maestro y educador que llama a la senda de Allah Excelso, ordena que se haga la buena obra y que se rechace el pecado. Su perfumada biografía está llena de experiencias y situaciones que así lo demuestran. 

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