Episodio 3

El relato de Abraham, la paz de Allah sea sobre él (1 de 3)

 

De Saad Ibn Yubair que Ibn Abbas dijo: La primera vez que las mujeres recurrieron al término medio fue en el caso de la madre de Ismael, cuando recurrió a él para borrar sus huellas de Sarah. Abraham la trajo a ella y a su hijo Ismael, aún tomando el pecho, hasta dejarla en la Casa al lado de un árbol frondoso, sobre Zamzam y en la parte más alta del templo. En la Meca en su momento no había agua, así que los dejó allí y dejó a su lado una capacha con dátiles y un cántaro con agua, y partió. Le siguió la madre de Ismael y le dijo: Oh Abraham, ¿adónde vas? ¿Nos vas a dejar en este valle en el que no hay alma ni objeto alguno? Se lo dijo repetidas veces. Él no le devolvió la mirada. Le pregunto ella: ¿Es Allah quien te lo ordena? Respondió: sí. Dijo ella: pues no nos extraviará. Y se volvió.

Siguió Abraham su camino hasta que lo cubrió el terreno, donde no podían verle, dirigió su cara hacia la Casa y rogó con las manos alzadas al cielo diciendo estas palabras: “¡Oh Sustentador! ¡En verdad, he asentado a parte de mi descendencia en un valle sin tierras de cultivo, junto a Tu sagrado Templo” y siguió la aleya hasta “ser agradecidos”.

La madre de Ismael siguió dándole el pecho, bebiendo de esa agua hasta se acabó lo que había en el cántaro. Empezaron a tener sed ella y su bebé, empezó a observar cómo se retorcía (y se dijo “a mover manos y pies”) y rechazó volver a mirar hacia él. Vio que la montaña de Safa era la más cercana, fue y se subió sobre él. Dirigió la mirada hacia el valle esperando ver algún alma, pero nada. Bajó de Safa y se fue hasta el valle de nuevo, levantó parte de su batín y se apresuró esforzándose mucho hasta pasar el valle. Llegó a la montaña de Marwa, se subió sobre y ella y miró a ver si veía algún alma, pero nada. Repitió este camino hasta siete veces. Dijo Ibn Abbas de ello: El Profeta (PB) nos dijo “esa son las veces que deben cumplir los peregrinos entre las dos montañas”. Cuando se subió por último sobre Marwa, escuchó una voz y dijo: “¡Calla!” refiriéndose a sí misma. Puso atención de nuevo y volvió a escuchar la misma voz. Y dijo: “he oído ‘¡auxilio!’”. Y de repente vio al Arcángel en el lugar de Zamzam rebuscando en la tierra con el talón (se dijo en otro relato “con el ala”) hasta que brotó el agua. Empezó a echar el agua con las manos en el cántaro a toda prisa y del cántaro salía el hervor después. Dijo Ibn Abbas aquí que el Profeta (PB) dijo: “Que Allah dé su misericordia a la madre de Ismael si hubiera dejado la fuente de Zamzam. En otra versión: si no hubiera cogido de esa agua, hoy habría sido un manantial puro”. Añadió: bebió y amamantó a su bebé. El Arcángel le dijo: no temáis el extravío, pues he aquí la Casa de Allah entre este crío y su padre y Allah no hace extraviar su gente. La Casa de Allah estaba sobre un montículo elevado. El agua de las lluvias pasaba a uno y otro lado de él. Así siguió hasta que pasó un grupo de personas de la tribu Yurhum y venía de la parte de Kadaa. Se instalaron al pie de la Meca. Vieron un pájaro sobrevolando la zona y dijeron extrañados: este pájaro solo está en zonas donde hay agua y en éste es un valle seco sin agua. Enviaron uno o dos de ellos y vieron que había agua, volvieron y se lo contaron. Se fueron todos hacia la zona y se encontraron a la madre de Ismael en el agua. Le preguntaron, “¿podemos asentarnos contigo?”. Sí, respondió ella, pero no tenéis derecho al agua. Aceptaron. Ibn Abbas al respecto dice: El Profeta (PB) dijo que eso le gustó a la madre de Ismael ya que le gusta estar con la gente. Se instalaron y mandaron llamar a su gente para que se asienten con ellos hasta que fueron varias casas. El bebé se hizo mayor y aprendió árabe de esas gentes y les extrañó mucho cuando se hizo joven. Cuando cumplió la edad, lo casaron con una hija suya. Murió la madre de Ismael y Abraham volvió después de la boda de su hijo para saber cómo está su familia y no encontró a Ismael, así que le preguntó a su mujer por él. Le respondió que había salido a pedir para ellos. Le preguntó por su situación y sus medios de vida. Ella le contestó que están pasando muchas necesidades y se quejó ante él. Le dijo cuando vuelva tu marido, dale saludos de mi parte y dile que cambie el escalón de entrada de su casa. Cuando volvió Ismael, parecía saber algo. Preguntó, ¿ha venido a veros alguien? Dijo su esposa: sí, vino un señor y le dio la descripción. Nos preguntó por ti y le dije dónde estabas. Me preguntó si estábamos necesitados y le dije que estamos pasando mucha necesidad. Preguntó Ismael a su esposa: ¿te dijo que hicieras algo? Sí, dijo ella, me pidió que te hiciera llegar sus saludos y que te diga que debes cambiar el escalón de entrada de tu casa. Ése es mi padre y me ha ordenado que me separe de ti, así que ve con tu familia, dijo Ismael. Se separó de su esposa y se casó con otra de ellos. Abraham se ausentó durante un periodo y volvió a la casa de Ismael pero no lo encontró. Entró y se encontró con su mujer. Le preguntó por él y ella respondió: ha salido a pedir para nosotros. Le preguntó por su situación y sus medios de vida. Ella le contestó que estaban muy bien y le dio gracias a Allah. Le preguntó: ¿Cuál es vuestra comida? Ella le dijo: carne. Y, ¿vuestra bebida? Agua, dijo ella. En ese momento, Abraham rogó a Allah para que les de la bendición en la carne y el agua. Al respecto de ello, dice el Profeta (PB): “No tenían en su día ni una semilla y si la hubieran tenido les habría rogado en ello. Dijo: Todo el que viene a la Meca lo aceptan”.

Dijo Abraham entonces: cuando vuelva tu marido, dale saludos de mi parte y dile que deje la puerta de su casa tal como está.

Cuando volvió Ismael, le preguntó a su esposa: ¿ha venido a veros alguien? Dijo su esposa: sí, vino un anciano, de buenos modales y habló bien de él. Me preguntó si estábamos necesitados y le dije que no, que estamos muy bien. Preguntó Ismael: ¿te dejó algún recado? Sí, dijo ella, que te haga llegar sus saludos y te pide que no cambies el escalón de la entrada de tu casa. Ése es mi padre y me ha ordenado que no me separe de ti nunca.

Se ausentó Abraham el tiempo que Allah dispuso y volvió a visitarlos. Encontró a Ismael afilando una flecha sentado debajo del árbol frondoso cerca de Zamzam. Cuando lo vio reaccionó como reacciona el padre al ver su hijo y el hijo al ver su padre. Y le dijo Abraham: Ismael, Allah me ha impuesto una orden. Dijo éste: haz lo que te haya ordenado tu Señor. Dijo Abraham: ¿me ayudarías en ello? Te ayudaré, respondió Ismael. Allah me ha ordenado que construya aquí una casa y señaló a una colina elevada por encima de lo que la rodea. Entonces pusieron los cimientos de la Casa, Ismael traía las piedras y Abraham construía. Hasta que las paredes fueron elevadas, trajo esta piedra para que se subiera encima mientras Ismael le pasaba el resto. Mientras construían no pararon de repetir:

((رَبَّنَا تَقَبَّلْ مِنَّا إِنَّكَ أَنْتَ السَّمِيعُ الْعَلِيمُ ))

“¡Oh Sustentador nuestro! ¡Acéptanos esto: pues, ciertamente, sólo Tú eres quien todo lo oye, quien todo lo sabe!”

 

Siguieron construyendo hasta que rodearon el edificio sin parar de decir: “¡Oh Sustentador nuestro! ¡Acéptanos esto: pues, ciertamente, sólo Tú eres quien todo lo oye, quien todo lo sabe!”[1]

 



[1] Extraído de Sahih Al-Bujari (colección de hadices verídicos), nº (3364), pág. (561-563).

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